Hola. Soy Davor, el padre de Iván.
En Croacia trabajé en las minas mientras mi esposa Olga trabajaba en una empresa empaquetando distintos productos. Después del inicio de la guerra de Kosovo en 1991, decidimos venir a España. Al principio tuvimos problemas con el gobierno español, y nuestra petición de refugiados fue estudiada al detalle. Al final nos permitieron quedarnos en España como refugiados. Entonces Iván tenía 9 años, y Olga, que echaba mucho de menos a toda su familia en Croacia, cayó enferma y murió en 1992. Como puedes imaginar, fue muy triste empezar nuestra nueva vida en España. Iván y yo la echamos mucho de menos, pero tenemos que seguir. Olga habría querido que siguiéramos con nuestras vidas y que no nos sintiéramos tristes.
Cuando nos trasladamos aquí, tuve distintos trabajos, pero después empecé a trabajar en una panadería. Me llevaba muy bien con el dueño, y me trató como si fuera su hijo. Su mujer murió hace años, y no tuvieron hijos. Cuando murió me dejó su panadería en su testamento. Gracias a esto, nuestra economía ha mejorado considerablemente desde que vinimos a España y ahora las cosas son más fáciles para nosotros.
Déjame decirte algo más sobre Iván. Él no tiene hermanos ni hermanas. Trabaja mucho y le gustaría estudiar medicina. Es un chico natural, muy afectuoso y simpático, pero no es engreído. Es un chico despierto, inteligente y bastante serio, pero a veces también puede ser muy gracioso. Por lo que sé, sus amigos hacen caso de lo que dice, aunque no habla mucho. Normalmente piensa mucho antes de hablar e intenta ponerse en el lugar de los demás antes de comentar antes de opinar. A veces puede ser bastante sensible y hasta sentimental. ¿Qué más puedo decir sobre Iván? Se mantiene en contacto con sus amigos de Croacia y sabe que algunos lo están pasando mal. Es consciente de esto y sabe lo afortunado que es con su nueva vida aquí en España. A veces se siente triste porque no puede estar allí para ayudar o por lo menos intentar animarlos. Se preocupa por la gente y creo que será un médico excelente. También es una persona muy bondadosa.
Ahora me siento parte de la sociedad española. Aún soy joven y ahora que Iván y yo hemos empezado a superar la muerte de Olga, quizás conozca a alguien, ¿quién sabe? No me importaría en absoluto de donde viniera, ni su clase, cultura o religión... De hecho mi mujer era serbia musulmana y yo croata católico, y esto nunca fue un problema para nosotros.