Soy el padre de Lucía. Soy gitano y todos mis antepasados eran gitanos. Mi tatarabuela era del norte de la India. Yo nací en España, en el sur, en Sevilla.
Mis padres (bueno, mi padre) trabajaba con la chatarra y el cartón. Mi madre lo ayudaba y cuidaba de mí y de mis siete hermanos y hermanas. Yo era el mayor, así que tuve que madurar muy rápido. Quizás esto me ayudó a intuir lo que necesito para vivir en una sociedad 'paya'.
La comunidad gitana no lo tiene fácil. Tengo suerte porque tengo un trabajo que me gusta (soy anticuario) y gano bastante dinero para que mi familia viva bastante bien. Conozco muchos gitanos que son verdaderamente pobres. No son tan afortunados como yo y mi familia más cercana porque, aparte de ser pobres, sufren el rechazo de la sociedad paya. Muchos payos todavía piensan que no somos auténticos españoles, aunque nuestros antepasados llegaron aquí en 1425!
Aparte de Lucía, que es la más joven, tengo tres chicos. Ellos cuidan de Lucía. Está en una edad difícil, no sólo porque sea adolescente, sino también, y lo más importante, porque es gitana. Tenemos ideas distintas de los payos acerca de lo que significa la familia, y para nosotros las mujeres y las chicas se valoran por encima de todo.
Lucía quiere estudiar e ¡incluso quiere ir a la Universidad! Estudia demasiado! Hablamos con ella sobre el matrimonio y le presentamos a un buen chico gitano, de una buena familia. ¡No le gusta! Los tiempos han cambiado. ¡Mis hermanas aceptaron el buen consejo de mis padres! Quizás me estoy volviendo demasiado tolerante. Ya veremos. Lucía es joven todavía y puede cambiar de opinión.