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Diversidad Juvenil

 
 
 
 

En cierto modo, me considero afortunada. Tengo muchos amigos (chicas y chicos), y algunos son payos. Nunca nadie me ha atacado ni insultado. Pero tengo que reconocer que no soy lo que llamarías una gitana típica.

Mi familia no es rica, pero no vivimos mal, y aunque mis padres intentan convencerme de que deje de estudiar, no me impiden continuar. Vivo en un piso, no en una chabola, y estoy contenta porque tenemos agua corriente. Mis vecinos son payos y no tenemos problemas; nos respetamos.

Mis problemas son más bien acerca de mi futuro, de mis sueños y también del posible futuro de mi gente, de mi comunidad. Por lo que a mí respecta, sé que, como chica y gitana, quizás algunos payos no me ven con mucho futuro, pero si llego a la universidad quizás algunos me empiecen a ver como una rival. Pero el hecho de llegar a la universidad me podría crear problemas con mi propia comunidad. Muchos intentarán que cambie de opinión porque tienen miedo de que me convierta en una paya. Piensan que si estudio olvidaré nuestra cultura. Conozco algunos gitanos, mujeres luego fueron vistos como intrusos. Mi comunidad aún tiene miedo de lo que según ellos es una mala influencia de nuestros amigos payos.

Hay cosas acerca de ser gitana que no quiero cambiar, como por ejemplo quiero llegar virgen al matrimonio. Pero me gustaría continuar trabajando después de casarme, y mi marido tiene que entender eso tanto si es payo como gitano.

Me preocupa más mi gente que yo misma. Creo que está menos integrada y más apartada de todo que cualquier otro grupo en España. Algunos sufren el racismo. Algunos payos dicen que la culpa es de los gitanos, que no queremos integrarnos. No veo qué hay de malo en tener nuestra manera de hacer las cosas (aunque creo que mi familia y yo estamos bastante integrados).

Pero, ¿cuánto sabe la gente acerca de los gitanos? Sólo parecen creer las cosas malas que escuchan de nosotros. Si supiéramos más unos de otros podríamos respetarnos los unos a los otros y aceptar que somos diferentes. Mis amigos dicen que soy idealista, mis profesores dicen que creo en una utopía (sea esto lo que sea) y mis padres dicen que soy una soñadora. Quizás podría combinar todas estas cosas y poner mi granito de arena para construir una sociedad mejor. Sí, ya lo sé... estoy soñando otra vez.


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