Soy el padre de Mohamed. Soy de Casablanca (sí la famosa película americana con Humphrey Bogart). Casablanca y Rabat son ciudades grandes. Rabat es la capital pero Casablanca recibe más turistas. De algún modo parece una ciudad europea ya que tiene pizzerías, McDonald's, restaurantes españoles... edificios altos, avenidas anchas, plazas llenas de palomas...
Tengo una licenciatura en física pero nunca he conseguido un trabajo relacionado con la física. Hay bastante desempleo en Marruecos y por eso mucha gente ha emigrado a otros países como España, por ejemplo, para trabajar.
Allí en Casablanca solía trabajar en un restaurante donde conocí a María, una chica española que estaba estudiando arte e historia y empezamos a salir juntos. A María le encantaba nuestro arte y nuestra historia, que tiene muchos vínculos con ciudades españolas como Granada, Córdoba y Sevilla. Bueno, sí, nos casamos, y al cabo de pocos años vinimos a España. Ahora tengo mi propio restaurante. María es profesora en una universidad española. Antes, cuando nos conocimos, éramos muy diferentes y ahora, supongo que todavía somos diferentes en algunas cosas.
Nuestros dos hijos, Mohamed y Mina, nacieron en Marruecos, y cuando Mohamed tenía cinco años vinimos a España. Los dos niños se sienten más españoles que marroquíes. Mohamed se parece a mí y Mina se parece a su madre, que es rubia.
Soy optimista en cuanto al futuro. Sé que tengo mejores oportunidades aquí y mi hijos también. No queremos romper los vínculos con Marruecos y mi mujer y yo hablamos árabe y francés con nuestros hijos. Hemos ido de vacaciones a distintas partes de Marruecos (Tánger, Marrakech, Fez, Rabat, Ifrane... y por supuesto Casablanca).